El problema no era leer un documento, sino convertir miles en datos utilizables
Los documentos llegaban en formatos distintos y con ritmos variables. Cada uno tenía que pasar de una imagen o un PDF a un formato que el equipo pudiera revisar, compartir y usar en sus procesos posteriores.
Con este volumen, la transcripción manual introduce dos costes. El primero es el tiempo que el equipo dedica a leer y copiar. El segundo es la fricción que aparece cuando el volumen cambia, cuando llegan documentos duplicados o cuando un día concentra más entradas de lo habitual.
Roydisa no necesitaba otra aplicación aislada. Necesitaba conectar la entrada documental con el formato que ya formaba parte de su trabajo.
OSIX construyó el flujo alrededor de las carpetas que Roydisa ya utilizaba
El servicio vigila las carpetas de Google Drive, o del servidor propio, donde Odoo deja los documentos de proveedores. Un modelo multimodal lee cada foto o PDF y devuelve un Excel por línea de producto.
El flujo distingue los tipos de documento, absorbe duplicados sin generar una salida repetida y puede ejecutarse en Docker. Eso permite mantener la arquitectura cerca de los datos del cliente y evitar una base de datos propia o servidores nuevos cuando no hacen falta.
No hay base de datos: la serie histórica de este caso se reconstruyó a partir del listado completo del Drive, 47.433 elementos. La decisión técnica importante no fue añadir una capa de interfaz, sino hacer que el resultado apareciera en el lugar y en el formato que el equipo ya podía utilizar.
La producción muestra volumen, velocidad y estabilidad
La ventana observada va del 12 de marzo al 8 de septiembre de 2026. En ese periodo se generaron 16.021 Excels: 8.672 albaranes, 5.024 facturas y 2.325 confirmaciones, a partir de unos 13,5 GB de fotos y PDF.
La media fue de 5.214 ficheros al mes, pero el sistema también absorbió un pico de 1.026 ficheros en un solo día. Ese contraste importa: el caso no demuestra únicamente que el flujo funcione en un día normal, sino que puede absorber días de mayor carga sin cambiar manualmente de infraestructura. De marzo a junio el volumen creció un 49 %.
Los 13.394 folios de albaranes se distribuyeron entre cuatro delegaciones. La salida no fue una cifra abstracta de documentos leídos, sino una colección de Excels que el equipo podía llevar a su siguiente paso operativo.